lunes, 18 de abril de 2011

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La indómita luz se hizo carne en mí y lo dejé todo por esta soledad.
Y leo revistas en la tempestad. Hice el sacrificio, abracé la cruz al amanecer.
Rezo, rezo, rezo, rezo.
Morí sin morir y me abracé al dolor y lo dejé todo por esta soledad.
Ya se hizo de noche y ahora estoy aquí. Mi cuerpo se cae, sólo veo la cruz al amanecer.

Rezo, rezo, rezo, rezo por vos.
Y curé mis heridas y me encendí de amor y quemé las cortinas.
Y me encendí de amor, de amor sagrado.
Y entonces rezo.

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