
El final llegó antes, antes de que te des cuenta, antes de que te lo preguntes.
Llegó en el primer momento que dudaste, cuando menos lo pensaste.
Ahora, en cambio, solo te estás dedicando a observar la decadencia de eso que 'casi' fue.
Lo que vez, al fin, coordina con lo que sentis, se desvanece.
Quisiste transforma el agua en vino, aún sabiendo todas las probabilidades en tu contra, no quisiste escuchar.
Solo queda la tradición, decirse adiós.
(El aire te quema)
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